Nada Facil
image
image
image

Quería cambiar un poco el ritmo del tema de natación y tratar otros – que mal que bien- están relacionados con el tema.

Existir gira entorno al cierre y abre de ciclos. Hay veces los queremos cerrar, y otras veces se cierran a la fuerza. Sea cual sea el caso, el cambio nunca es fácil, pero SIEMPRE hay que aceptarlo.

Este es un blog de entrenamiento, y por más que el tema no sea natación, creo que uno debe entrenarse en otros temas para poder mejor en el agua.

Si eres unas de esas personas que se aferra a la rutina, y que le huye despavoridamente al cambio, entonces deberías hacer el siguiente ejercicio.

Tengo claro que uno puede entrenarse a aceptar cambios grandes en su vida, si practica haciendo cambios pequeños, como por ejemplo un cambio de “look”.

Hay pocas cosas más aterradoras para un ser humano que un cambio de “look”. Lo sé, porque hace poco viví esta fatídica experiencia. La verdad no se porque da tanto miedo, pero uno básicamente se llega a sentir en una situación de vida o muerte. Como será, que hay gente que ha matado a su peluquero porque no le gustó el corte.

Toda la experiencia comenzó a finales del 2017. Estaba cansado de ver la misma cara fea, con el mismo peinado todos los días, así que decidí hacer algo al respecto. Me dejé crecer el cabello hasta el punto máximo de crítica aceptable (PMCA), que ese momento en que te mamas de oír a la gente preguntarte, “¿Para cuando el corte de pelo?¿hasta dónde se lo piensa dejar crecer? Ya va siendo hora de ir a la peluquería, ¿no?.”

Una vez llegué al PMCA, y tuve que ir a donde mi barbero de poca confianza. Días antes me habían recomendado hacerme una cresta. Hoy en día la cresta es un “look” muy común entre los jóvenes, pero hay que tener en cuenta que yo estoy al borde de llegar a los 40, así que tomar la decisión de portar una cresta trae sus riesgos. Es jugar entre esa delgada línea que separa lo “cool”, del viejo ridículo.

¿Qué tal esta obra de arte?

Al llegar mi turno y sentarme, en la silla con el mantel protector de cabellos caídos en combate a esperar la fatídica pregunta de, “¿cómo quieres el corte?”, comencé a sentir que se aceleraba el pulso. De repente llegó la pregunta, “¿cómo quieres el corte?”. “No se.” contesté. Y de repente grite, “¡una cresta!”.

A la mierda, lo dije y no me iba a retractar.

Mientras el barbero iba haciendo su oficio, yo iba pensando en sitios a los que me gustaría mudarme si las cosas no salían bien. Internarme en la montaña 15 días no sonaba como una mala idea, ya que era época de carnaval y podía justificar seis de esos días de ausencia.

Para hacer una historia poco interesante corta, no pasó nada grave, solo un poco de miradas extrañas y comentarios burlescos de gente conocida… bueno, también me gané uno que otro apodo, pero nada grave.

En retrospectiva diré que la experiencia fue más positiva que negativa.

Se que no todo el mundo puede hacerse una cresta, o un cambio extremo por cuestiones de trabajo y demás, pero si se pueden hacer cambios pequeños como ponerte una media de un color y otra de otro, un diente de oro, usar un labial de un color distinto, peinarte de una manera distinta, hacerte un rasta etc.

Busca algo que te genere algo de miedo cambiar y que no te integre al gremio de los desempleados. Un buen tip es pensar en algo que escandalice a tus papás, pero no lo suficiente para que te quiten la herencia.

Por favor, por favor me mandan una foto.

Deja una respuesta

Escanea el código